Los mitos más comunes de la espiritualidad

 
myths_ananda_blog.jpg

Me doy cuenta que hablar de espiritualidad aún es un tema delicado en nuestra sociedad. Pero también veo que esto sucede principalmente por falta de información y los mitos que se han creado alrededor del tema.


Quisiera desmitificar algunos puntos para que así, ojalá, te abras a explorar tu propio camino espiritual, sigas tu voz interior y te abras a la posibilidad de que hay más en el mundo que lo que podemos percibir con nuestros cinco sentidos.

La verdad del asunto es que la espiritualidad es quizás la cosa más natural que existe: es simplemente tu propio reconocimiento consciente de que eres más que un cuerpo físico, que todo está conectado y que tienes un potencial infinito.

Aquí los seis mitos más comunes: 

  • Mito 1: Espiritualidad = Religión

“La religión es creer en la experiencia de otra persona. La espiritualidad es tener tu propia experiencia.”

– Deepak Chopra

En nuestro mundo hay muchas religiones y todas predican que su historia es la correcta.

La espiritualidad ve la verdad en todas ellas y las une, porque la verdad es la misma para todos nosotros, a pesar de nuestras diferencias y singularidad.

Veo que a muchas personas, sobretodo en las generaciones mas jóvenes, se les hace difícil identificarse con la palabra “Dios”, o cualquier cosa que esté relacionada a Dios. Y parece ser que al personificar a ese “Dios”, ponerle sexo, un rostro, una imagen, un nombre, a pesar de tener una supuesta apariencia humana - esta imagen sugiere que estamos separados de él, cuando en realidad es todo lo contrario. 

Espiritualidad significa reconocer esa fuerza divina dentro nuestro; reconocer que existe algo más grande que nosotros y que esa fuerza nos conecta a todos y que está, siempre estuvo y siempre estará, dentro nuestro. No es nada separado, ni algo que debamos conseguir, ni ganarnos, ni nada.

Una religión puede definirse como una institución con un conjunto de creencias y prácticas organizadas compartidas por una comunidad o grupo. En su mayor parte, una religión es una entidad pública y la premisa general de la doctrina de la religión, incluido el credo, el código y la ética, está documentada, es tangible y se comparte abiertamente.

La espiritualidad, por otro lado, es un descubrimiento personal y singularmente individualizado; un conjunto de creencias y prácticas que evoluciona con el tiempo. A través del estudio, evolucionan las creencias y prácticas de autorreflexión y experiencia que apoyan a un individuo en su conexión única con algo más grande que sí mismo. La espiritualidad es profundamente personal y, aunque algunas prácticas como el yoga pueden realizarse junto con otras, las estructuras de creencias y la conexión reales son únicas para el individuo.

  • Mito 2: Hay muchas reglas

A diferencia de seguir una ideología específica o un conjunto de reglas, la espiritualidad simplemente te permite seguir a tu corazón, te alienta a escuchar tu intuición y hacer lo que es correcto para ti y para los que te rodean.

Lo que sucede es que con una mayor consciencia hay varias cosas que ya no resonarán dentro tuyo y por lo tanto, podrás decidir cambiarlas o dejarlas. Por ejemplo, una vez que descubras los beneficios y la alegría que te da la meditación, verás que ningún tipo de alcohol te dará ese efecto y ninguna droga podrá igualarlo. 

  • Mito 3: Las personas espirituales están felices y en paz todo el tiempo

Todos somos humanos y todos tenemos sentimientos. Ningún ser humano está exento tanto del triunfo como de la tragedia. Sentir es una parte normal y natural de la vida. Habrá momentos en que te sientas feliz, momentos en que te sientas triste y momentos en que te sientas fatal. Las emociones son energía en movimiento, energía que se mueve a través tuyo. La energía necesita moverse para procesar y necesita procesar para sanar. La libertad viene en la capacidad de abrazar todas las partes de nosotros mismos y reconocer que nuestros sentimientos no nos definen. Y con esta aceptación vivir nuestra humanidad más conscientemente. 

  • Mito 4:  Hay una manera correcta y una incorrecta

Una mayor consciencia trae la comprensión de que no hay correcto o incorrecto; solo diferentes caminos y diferentes decisiones a tomar. Y, todo lo que ocurre es divinamente perfecto para ese momento, circunstancia y espacio específicos. Es divinamente perfecto para las lecciones de tu vida. Es el yin y el yang de la vida. La vida es una matriz entretejida donde no hay errores, solo lecciones.

  • Mito 5: Hay que llegar a una meta

En un viaje espiritual no hay una línea de meta para cruzar. No hay ningún punto al que finalmente llegas. No hay cima de la montaña. Un viaje espiritual es un proceso constante de cambio, evolución y crecimiento. Siempre estarás aprendiendo. Cuanto más creas saber, más te darás cuenta de lo que aún te falta aprender.

  • Mito 6: No todos somos espirituales

Todos somos seres espirituales teniendo una experiencia humana. Empiezas y terminas de esa manera. A medida que navegas por la vida suele suceder que nos olvidamos y alejamos más y más de nuestra esencia. Nos condicionamos a las creencias de nuestros padres, la cultura y el entorno, lo que se convierte en formas implantadas de ser, que luchamos por mantener. Una vez que reconocemos el condicionamiento, podemos trabajar en dejarlo ir y acceder al Ser espiritual que siempre hemos sido y siempre seremos.

La espiritualidad es un viaje en el que nos embarcamos para conocernos a nosotros mismos, el universo y todo lo que está más allá. Es el viaje más difícil, pero el más fácil a la vez.

Dejemos de creer que solo porque no lo podamos ver, o percibir con nuestros otros sentidos, no existe. Tampoco puedes ver el wifi y sabes muy bien que existe. Abrámonos a la posibilidad de que existe una consciencia superior y que conecta el Todo, del cual tú y yo somos parte. 


Disclaimer Mito 1: Este mito no significa que si practicas una religión no eres espiritual, sino todo lo contrario. Pero eres espiritual así no practiques una religión. Tienes el derecho de creer en todo lo que desees, y de ponerle el nombre que quieras.